lunes, 23 de junio de 2008

De niños, escuelas y música


La música nace con nosotros. Los latidos del corazón materno son nuestra primera percusión y nuestros giros en su vientre nuestras primeras coreografías. Luego palmas, chasquidos, balbuceos, balanceos y caídas. Todo es música aunque luego la educación sistemática la restrinja a la preparación de los actos escolares y los medios masivos a repeticiones impuestas por el mercado discográfico.
Si algo debe proponerse desde los espacios escolares curriculares vinculados a la música o la enseñanza dentro del ámbito privado en todas sus formas es el contacto vivencial del niño con el SONIDO a partir y más allá de la PERCEPCIÓN AUDITIVA, en una intervención constante del PROPIO CUERPO Y EL RESTO DE LOS SENTIDOS, y con gran estimulación hacia el MOVIMIENTO y EL ADECUADO USO DEL APARATO DE FONACIÓN. Su desarrollo propone CONTENIDOS de disciplinas interrelacionadas con la MUSICA dentro del área artística, tales como EXPRESION CORPORAL y DANZAS. Es decir, proponer el trabajo desde proyectos netamente INTERDISCIPLINARIOS. Esa integración se produce a través de múltiples estrategias: juegos, utilizando la voz, instrumentos convencionales o no, la exploración del propio cuerpo en sus alcances rítmicos y los alcances sonoros del propio aparato de fonación. Ese trabajo comprende reconocimiento auditivo, manejo de los desplazamientos, coordinación sonora-gestual, y coordinación audio-motriz.
El diseño de un proyecto musical integral para niños debe abarcar consignas tales como: RECONOCER, RESPONDER, IMITAR, CREAR, RECREAR, COORDINAR, CONECTAR, DESCUBRIR, INVCORPORAR, INVESTIGAR, EXPLORAR, partiendo de una concepción del SER HUMANO en relación con los OTROS.
En lo referente al periodo de ingreso escolar se trata de recuperar, mantener y promover la expresividad sonoro-musical, que actualmente parece perderse o diluirse luego del pasaje por el jardín de infantes, por el escaso contacto del niño con experiencias musicales al iniciar la escolaridad primaria. Este desarrollo perceptivo es de vital importancia para las aptitudes LECTO-ESCRITORAS que en este ciclo el niño debe incorporar, en los cuales las dificultades para la producción clara de mensajes escritos tiene su origen en alteraciones rítmicas del habla, nulidad en el registro de pausas o dificultades en la motricidad.
Al transcurrir algunos años, esas adquisiciones del mundo sonoro pueden comenzar a sistematizarse, clasificarse, valorarse y cuestionarse desde lo estético, en lo referente a identificar los elementos del lenguaje artístico con el material previamente registrado desde vivencias témporo-espaciales-corporales. El aspecto vincular con los OTROS alcanza en esta etapa el inicio de su presencia, al estar los niños en edades y condiciones psíquicas y motrices de experimentar situaciones tales como el primeras experiencias de canto coral, incluyendo formas SIMPLES de polifonía, o las coreografías de danzas folklóricas tradicionales.
Las actitudes que se promueven desde este tipo de proyectos son sumamente abarcativas: goce por la producción expresiva; valoración del trabajo en grupo; confianza en sus posibilidades; valoración de las propias posibilidades; valoración de los lenguajes artísticos en sus aspectos comunicativos y representativos; autonomía y autoestima. Esta ultima no es menor, y es el primer paso para la construcción del CIUDADANO como ESPECTADOR CRITICO , en el feroz mundo mediático donde no siempre lo MASIVO es legítimamente POPULAR, ni lo FRECUENTE es parámetro de CALIDAD.

Prof. Graciela M. Gutiérrez

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