domingo, 1 de noviembre de 2009

AUTORREFERENCIAL E INCLUSIVO ¿PUEDO...?



Vivimos inundados por cronistas de toda índole ( y calaña ) que hacen «periodismo de periodistas» y nos los tenemos que bancar: hablan de ellos, se defienden entre ellos… el viejo «autobombo» que le llaman.
Pues bien, hoy como educadora desde hace más de dos décadas voy a ser TOTALMENTE AUTORREFERENCIAL para hablar sobre INCLUSIÓN.
No esperen que cite autores, ni experiencias en Suiza ni tesis ni congresos pedagógicos. Hablaré de alumnos e hijos…

CAPITULO I: MAESTRA Y ALUMNAS
Ayer encontré juntas a Cecilia y Agostina.
Cecilia, quien hoy rondará los veinte años, fue para mí una movilizante alumna integrada en una escuela primaria común en los noventa. Su mamá , egresada de Escuela Especial, participaba activamente en los certámenes de poesía de nuestra Biblioteca Escolar. Nos hacian llorar y reir. Nos hacían emocionar. Nos hacian angustiar pensando en su futuro.
Agostina compartía con Cecilia el mismo grado a mi cargo. Agostina, la alumna brillante, excelente, destacada por sobre las expectativas generales, poseedora además de una dulzura inconmensurable y una inmensa solidaridad para compartir sus saberes sin vedettismos. Agostina desde sus primeros grados hablaba con destacados puntos argumentativos de las cosas «que uno puede ser cuando sea grande».
Y si, ayer las encontré juntas. Oficiaron como cordiales camareras en representación de la Escuela de Formación Profesional de mi pueblo que nos agasajó en el contexto de una disertación para docentes y directivos de escuelas. Fue una de esas escenas que te hacen pensar que la vida es una película que están filmando para vos ¿viste…? Juntas, a la par, las dos, con el mismo entusiasmo, con la misma sonrisa, con el cálido saludo sorprendido «¡ Hola, Seño…!» mientras me ofrecían el mejor café con bizcochitos que degusté en mi vida. Porque, juntas, a la par, las dos, con el mismo entusiasmo y la misma sonrisa las vi entrar, merecedoras de fondo de trompetas, con sus bandejas en el salón.

CAPITULO II: MADRE E HIJOS
David y Lucas egresaron de la misma Escuela Media de mi pueblo. Eso sí, hubo algunas diferencias personales entre ambos. David, finalizo su «poli» con diecisiete años, ninguna materia pendiente, ocho setenta y pico de promedio general. No fue abanderado, pero fue elegido para leer las palabras en nombre de los egresados de su promoción. Intentó el CBC en Económicas; un año y un cuatrimestre de arduo trabajo que no alcanzaron para las seis materias requeridas. Con el piso de lo aprendido, en un ilustrativo ejemplo de resiliencia decidió ingresar al Profesorado de Matemática que hoy cursa. Pibe que trabaja y estudia. Se banca solo. Ya vive en pareja con Yanina.
Lucas reforzó los conocimientos de primer año, ya que lo curso dos veces. Todos los veranos era trámite obligado la inscripción en las mesas examinadoras. Egresó, por llamarlo de alguna manera, con diecinueve años y cinco materias a rendir. Todos los años recibía el reconocimiento de sus pares como Mejor Compañero o Delegado del curso. Lucas y su guitarra eran un clásico en las no pocas horas libres. Su primer experiencia laboral, a manos de verdaderos explotadores del mercado de celulares, hizo en él un verdadero click: «Vieja, perdoname… pero los mandé a la mierda… son unos negreros hijos de puta. ». Ahí descubrí que había crecido. La familia grande de Baires ofició como Hada Madrina, recomendándolo para un digno empleo; el nuevo entorno laboral estimuló las ansias de superación. Tras un año sabático, aprobó todas las materias pendientes de su secundario, merced a los planes de Terminalidad de la Provincia. Ayer, también, me confirmó su inscripción en la Universidad Tecnológica Nacional. Pibe que trabaja y estudia. Se banca solo. Vive en un bohemio PH del Oeste, cerca de la casa de Flor.

EPILOGO
Agostina tiene el mundo por delante. Indudablemente su capacitación como camarera es un complemento que le permitirá un sostén laboral para lo mucho que va a lograr en ámbitos académicos. De hecho ya está empleada en un prestigioso restaurant del pueblo y las aulas universitarias, más tarde o mas temprano, la tendrán entre sus acogidos. La veremos con diploma en mano en mas o menos un lustro seguramente. Agostina es feliz
Cecilia tiene, merced a una politica educativa inclusiva, una digna acreditación formativa, y un arco iris que asoma tras las tormentas cotidianas. Seguramente su desafío para la verdadera inserción laboral será mayor que para otras jóvenes, pero el sistema educativo la incluyó. Su autoestima luce refulgente junto a su impecable camisa blanca por sobre su pantalón negro y el femenino maquillaje previo a cada evento para el cual la convocan. Cecilia es feliz.
David tendrá una demora en la finalización de su carrera docente, previsible para un joven de veintitrés años que trabaja nueve horas y de allí, en horario vespertino, va hacia las aulas. No todas las materias son cursadas por él en el mismo año calendario, pero despacito y por las piedras va avanzando. También se reserva tiempo para ir con Yanina a la Laguna de Monte y hacer domingo de mate placero. David es feliz.
Lucas, con veintiún años, ya sabe lo que es la diferencia entre explotadores y explotados; me regaló con sus primeros sueldos, y no casualmente, un maravilloso mural del Che y no flores ni bombones… sabe claramente por donde viene la cosa. Valora un ámbito laboral que lo preserva, que lo dignifica con aportes en blanco y obra social. Lucas, merced a la política educativa inclusiva que permitió su terminalidad, ya conoce lo que es el ámbito universitario público. Recorrerlo será otra historia, pero nada ni nadie pudo vetarle la entrada. Lucas se toma su tiempo para experimentar la vida. Lucas ha vuelto a tocar la guitarra tras su operación de muñeca. Lucas es feliz.
Agostina, Cecilia, David y Lucas están en mi vida. La educación pública, popular e inclusiva también. Soy feliz.

Prof. Graciela M. Gutiérrez
Maestra de 1º Ciclo de Agostina y Cecilia, fin de la década del 90 - EP 8 - LA COSTA
Madre de David y Lucas - Egresados de EEM 201 - LA COSTA
Actualmente: Vicedirectora de EP 12 - LA COSTA

5 comentarios:

gabriela dijo...

hermosas tus palabras; como la buena cultura de la educación y del trabajo bien llevadas nos transforman, nos hacen florecer.Ojalá que el devenir le de a los que quedaron con el yo no puedo esa posibilidad, y que la primaria y seundaria tomen conciencia de su significativo poder sobre las personas.Te felicito por este sol de lugar.

MDA CULTURAL dijo...

Gracias Gabriela... el Sol sale cuando uno confirma que SOMOS VARIOS los que andamos por el mismo rumbo...!!!!

Graciela
MDA Cultural

Kidman dijo...

Vamos con todo y con todos!!!
Que bueno poder narrar cosas como estas y por sobre todo que bueno poder narrarlo por poder haber vivido estas experiencias!!!
Un besote López, no había menos que esperar de vos.
Kidman!!!

MDA CULTURAL dijo...

Jennifer agradece a Nicole. Esta vida no será la de «JOLIBUD» pero... cómo nos hace soñar...!!!! ( y de a poquito, alcanzar esos sueños...)

Graciela

RAUL dijo...

Gracias, GRACIELA...se puede, se debe, se debe seguir soñando en que TODOS los pibes tienen su lugar en el mundo y que tarde o temprano, lo encuentran cuando tienen quien les tienda MANOS.