jueves, 28 de abril de 2011

La Vida... como la Compu misma...


El pasado es un pendraiv

(Sarta de neologismos para hablar de la vida,

cerca de los cincuenta)

Traspasado considerablemente el cuarentazo, compruebo que todo se ha tornado portátil. Sépaseme disculpar el uso de esa palabra que, a decir verdad, a mi también me parece antigua al punto de que me hace acordar a la Spika con la cual mi abuelo Leonardo escuchaba a San Lorenzo. Será que por efectos de estar constantemente rodeadada de gente joven, le temo profundamente al anquilosamiento de la idea de que todo tiempo pasado pudo haber sido mejor.

Es entonces cuando reparo en mis contemporáneos, para observar el modo en que van transportando su pasado. Ya no lo definen como una mochila, metáfora que acuñamos los separatistas noventosos y no me refiero a lo político precisamente, sino que lo han comprimido, lo hacen menos voluminoso, para llevarlo en un pendraiv. Como para que no se note, aunque igual les pese bastante.

Compran pecé nueva, portátil también generalmente, notbuc que le dicen, se agiornan sobre las modas y usos de las redes sociales, bares con guaifai, programas infalibles para bajar música, sitios exquisitos para bajar películas: todo es sorpresa cotidiana, dicha desbordante, capacidad de asombro recuperada, euforia motorizante, rejuvenecimiento que le llaman…

Todo es asi: pleno, exultante, estimulante, excitante , subyugante, erotizante… hasta que el dispositivo portátil entra en acción.

Un dia el espiritu de síntesis, contaminado por el Falso Dios de lo Expeditivo y Repetitivo, reclama algún viejo archivo, algún añoso documento, alguna nostálgica cadena de mails o algún metafisico pouerpoint de la niueiy. El otrora rejuvenecido, sabe que todo eso está guardado en el pendraiv.

Con los chanchanes del caso ambientando la escena, la mano de su poseedor aproxima el pendraiv a la entrada uesebé. Cierto temblor podria evitar este acto ritual. Cierta duda existencial podría determinar dejarlo para más tarde. O en su defecto, un corte de suministro eléctrico podría ser, tal vez, una salvación karmática… Pero no. El pasado acecha y el presente teme… y ahí, justo ahí…en el preciso lugar por donde un pendraiv y una entrada uesebé logran la cópula inevitable… ahí, justo ahí… es cuando el futuro renunció a su nacimiento para siempre.


Graciela Gutiérrez

Dedicado a todos los que juegan con las palabras,

para abordar con humor y cierta reflexión

los tiempos (externos e internos) que nos tocan vivir...